Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —Mi hipótesis, señor presidente, es que los dos guardias municipales eran cómplices que, aprovechándose del desorden de los pasillos, se hicieron pasar por verdaderos guardias. Y mi opinión es que esta evasión no pudo tener éxito sino gracias a unas circunstancias tan especiales y a un conjunto de hechos tan extraño que tenemos que admitir como ciertas las complicidades más inadmisibles. En el Palacio y fuera de él, Lupin tiene ligaduras que desbaratan todos nuestros cálculos. Las tiene en la Prefectura de PolicÃa y las tiene en torno a mÃ. Es una organización formidable, un servicio de seguridad mil veces más hábil, más audaz, más diverso y más ágil que el que yo dirijo.
—¿Y usted soporta eso, Lenormand?
—No.
—Entonces, ¿por qué su inercia desde el principio de este asunto? ¿Qué ha hecho usted contra Lupin?
—He preparado la lucha.
—¡Ah! ¡MagnÃfico! Y mientras usted la preparaba, él actuaba.
—Y yo también.
—¿Y ha averiguado usted algo?
—Mucho.
—¡Vaya! Entonces, hable.