Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 Vio solamente algo que brillaba dentro del campo de luz y se estremeció. Era la hoja de un cuchillo. Y aquel cuchillo puntiagudo, menudo, un estilete más bien que un puñal, le pareció idéntico al cuchillo que habÃa recogido cerca del cadáver de Chapman, el secretario del señor Kesselbach.
Tuvo que imponerse toda su voluntad para no saltar sobre el individuo. Antes que nada querÃa ver qué era lo que venÃa hacer allÃ…
El individuo alzó la mano. ¿Iba a golpear? El señor Lenormand calculó la distancia para parar el golpe. Pero no, no era un ademán de asesinato, sino más bien un ademán de precaución.
Si Pedro Leduc se movÃa, si intentaba llamar, la mano armada caerÃa sobre él. El individuo se inclinó sobre el durmiente cual si examinara algo.
«La mejilla derecha —pensó el señor Lenormand—. La cicatriz de la mejilla derecha… quiere asegurarse de que efectivamente es Pedro Leduc».
El hombre estaba ligeramente vuelto, de modo que solamente se le veÃan los hombros. Pero las ropas, el abrigo estaban tan próximos, que rozaban las cortinas detrás de las cuales se ocultaba el jefe de Seguridad.
«Un movimiento por su parte —pensó—, un temblor de inquietud y le echo la mano».
Pero el hombre no se movió, dedicado enteramente a su examen.