Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 Aun a pesar suyo pensó en el triple asesinato, en el estilete de acero. Pero no, eso era imposible. El individuo no había tenido tiempo de golpear, incluso ni siquiera había necesitado hacerlo por haber encontrado el camino libre.
Saltó a su vez por la ventana, y haciendo funcionar el resorte de su linterna, a la luz de ésta vio a Gourel, que yacía por tierra.
—¡Maldita sea! —juró—. Si está muerto, me la pagarán cara.
Pero Gourel estaba vivo…, solamente aturdido, y unos momentos más tarde volvía en sí, y gruñía:
—Un puñetazo, jefe…, un sencillo puñetazo en pleno pecho. Pero ¡qué hombrón!
—¿Eran dos, entonces?
—Sí, uno pequeño, que subió por la ventana, y otro que me sorprendió mientras yo vigilaba.
—¿Y los Doudeville?
—No los he visto.
Encontraron a uno de ellos, Jaime, cerca de la barrera, todo ensangrentado y con la mandíbula maltrecha, y al otro un poco más lejos, todo sofocado y con el pecho hundido.
—¿Qué?… ¿Qué ha ocurrido? —preguntó el señor Lenormand.