Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —¿Tienes hambre? Come, viejo, come. Solamente que debes recordar que te he dado de una vez todo el suministro de pan y que royéndolo a razón de unas migas cada veinticuatro horas, tienes, a lo sumo, para una semana… Pongamos para diez dÃas. Y dentro de diez dÃas, ¡zas!, ya no habrá Steinweg. A menos que de aquà allá hayas aceptado hablar. ¿No? Ya veremos eso mañana… Duerme, viejo.
Al dÃa siguiente a la una de la tarde, después de una noche y una mañana sin incidentes, el prÃncipe Sernine salió tranquilamente de la villa Dupont. Con la cabeza débil, las piernas reblandecidas, mientras se dirigÃa al restaurante más próximo iba resumiendo asà la situación:
«Asà pues, el martes próximo, Altenheim y el asesino del Palace Hotel tienen una cita en Garches, en una casa cuyo teléfono tiene el número treinta y ocho. Será, pues, el martes cuando entregaré a los dos culpables y libertaré al señor Lenormand. Y esa misma noche le tocará la vez al viejo Steinweg, y entonces, al fin, sabré si Pedro Leduc es o no el hijo de un salchichero, y si puedo dignamente convertirle en marido de Genoveva. ¡Asà sea!».