Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —Escuchad bien, muchachos. He aquà algo que es de la mayor importancia. Vais a llamar en la residencia de Retiro. Como inspectores que sois, tenéis entrada, ¿no es asÃ? Iréis al pabellón Hortense, el que no está ocupado. Allà bajaréis a los sótanos y encontraréis un viejo postigo, que basta levantar para dejar al descubierto la boca de un túnel que yo he descubierto en estos dÃas y que establece una comunicación directa con la villa Glycines. Es por allà por donde Gertrudis y el barón Altenheim se comunicaban. Y fue por allà por donde el señor Lenormand ha pasado, para, a fin de cuentas, caer entre las manos de sus enemigos.
—¿Cree usted, patrón?
—SÃ, lo creo. Y ahora, he aquà de lo que se trata: vais a aseguraros de que el túnel se encuentra exactamente en el mismo estado en que yo lo dejé la pasada noche; que las dos puertas que lo cierran permanezcan abiertas, y que continúa allÃ, en un agujero situado cerca de la segunda puerta, un paquete envuelto en sarga negra, y que yo mismo deposité allÃ.
—¿Hay que deshacer el paquete?
—No hace falta. Son ropas de recambio. Id y que no os observen demasiado. Yo os espero.
Diez minutos más tarde estaban de regreso.
—Las dos puertas están abiertas —dijo Doudeville.
—¿Y el paquete de sarga negra?