Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —Está en su sitio cerca de la segunda puerta.
—Muy bien. Es la una y veinticinco. Weber va a desembarcar aquà con sus campeones. La villa está vigilada. Está cercada desde que Altenheim ha entrado. Yo me pongo de acuerdo con Weber y llamo. Entonces ya tengo mi plan. Vamos, creo que no nos aburriremos.
Y Sernine, después de despedirlos, se alejó por el sendero de la escuela recitando este monólogo:
«Todo marcha a las mil maravillas. La batalla va a librarse sobre este terreno escogido por mÃ. Necesariamente tengo que ganarla, me deshago de mis adversarios y me encuentro solo, entregado al asunto Kesselbach…, solo y con dos buenos triunfos: Pedro Leduc y Steinweg… Y, además, el rey…, es decir, Bibi. Solamente que hay una cuestión… ¿Qué puede hacer Altenheim? Evidentemente, él tiene también su plan de ataque. ¿Por dónde me atacará? ¿Y cómo estar seguro de que no me ha atacado ya? Es inquietante. ¿Me habrá denunciado a la PolicÃa?».
Siguió a lo largo del pequeño patio de recreo de la escuela. Las alumnas estaban en ese momento en clase. Llamó a la puerta de entrada.
—¡Hola! ¡Ya estás aquÃ! —dijo la señora Ernemont, abriendo—. ¿Has dejado a Genoveva en ParÃs?
—Para eso hubiera sido necesario primero que Genoveva hubiese ido a ParÃs —respondió él.
—Pero si fue… tú la mandaste ir…