Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —¿Quieres mejor acabar de una vez? Como gustes, prÃncipe. Tu última hora ha llegado. Ya puedes encomendar tu alma a Dios. ¿Te sonrÃes? Es un error. Tengo sobre ti una ventaja inmensa: si hay necesidad…, mato…
—Imbécil —volvió a insistir Sernine, una vez más.
Y sacó el reloj. Miró la hora, y dijo:
—Son las dos, barón. No te quedan más que unos minutos. A las dos y cinco…, las dos y diez lo más tardar…, el señor Weber y media docena de hombres corpulentos harán su entrada en tu guarida y te echarán la mano al pescuezo… No te sonrÃas tú tampoco. La salida por la que cuentas escapar ya está descubierta, yo la conozco, y está guardada. Tú estás, por tanto, bien perdido. Para ti es el patÃbulo lo que te espera, amigo.
Altenheim estaba lÃvido. Balbució:
—¿Y tú has hecho eso?… ¿Tú has cometido la infamia?…
—La casa está cercada. El asalto es inminente. Habla y te salvo.
—¿Cómo?
—Los hombres que guardan la salida del pabellón son mÃos. Te doy una consigna para ellos y estás salvado.