Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —Dejarse atrapar —insistió Sernine—, lo admito, pero que uno mismo tienda las manos para que le pongan las esposas, me parece idiota. Vamos, no seas tonto. Habla y huye.
—¿Y tú?
—Yo me quedo. ¿Qué tengo yo que temer?
—Mira.
El barón le señalaba a una rendija de la contraventana. Sernine aplicó un ojo allà y retrocedió con un sobresalto.
—¡Ah, bandido! Tú también me has denunciado. No son diez hombres, son cincuenta, cien, doscientos hombres los que trae Weber…
El barón reÃa abiertamente, y dijo:
—Y si hay tantos, es que se trata de Lupin, evidentemente. Para mà bastaba con una media docena.
—¿Avisaste a la PolicÃa?
—SÃ.
—¿Y qué prueba les diste?
—Tu nombre… Paúl Sernine, es decir, Arsenio Lupin.
—¿Y descubriste eso tú solo?… ¿Algo en que nadie habÃa pensado?… ¡Vamos! Fue el otro, confiésalo.
Estaba mirando por la rendija de la contraventana. Nubes de agentes se distribuÃan en torno a la villa, y en seguida sonaron golpes en la puerta.