Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 Sernine se estremeció, y dijo:
—SÃ, pero tú hablarás.
—Jamás.
—SÃ, tú hablarás. No ahora, porque es demasiado tarde, pero sà esta noche.
Se inclinó sobre él y en voz muy baja, al oÃdo, le dijo:
—Escucha, Altenheim, y compréndeme bien. Dentro de un poco vas a ser apresado. Esta noche dormirás en la prisión central. Esto es fatal, irrevocable. Yo mismo no puedo ya cambiar eso. Y mañana te llevarán a la Santé, y más tarde ¿sabes adonde?… Pues bien: te doy todavÃa una oportunidad para salvarte. Esta noche, entiendes, esta noche penetraré en tu celda, en la prisión central, y tú me dirás dónde está Genoveva. Dos horas después, si no has mentido, estarás en libertad. Si no…, entonces es que no tienes mucho aprecio a tu cabeza.
El otro no respondió. Sernine se incorporó y escuchó. De arriba llegaba el eco de un gran estrépito. La puerta de entrada cedÃa. Unos pasos martillearon las baldosas del vestÃbulo y el suelo de madera del salón. El señor Weber y sus hombres estaban entregados a la busca.
—Adiós, barón, reflexiona hasta esta noche. La celda es una buena consejera.