Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —AllÃ…, allà —dijo él.
El señor Weber lo abrió. Sobre una de las estanterÃas habÃa un paquete envuelto en sarga negra. Lo desenvolvió y encontró un sombrero, una pequeña caja, ropas… Se estremeció. HabÃa reconocido la levita del señor Lenormand.
—¡Ah, los miserables! —gritó—. ¡Le han asesinado!
—No —dijo Altenheim con una señal.
—¿Entonces?
—Es él…, él…
—¿Cómo él?… ¿Es Lupin quien ha matado al jefe?
—No.
Con una tremenda obstinación, Altenheim se aferraba a la vida, ávido de hablar y de acusar. El secreto que querÃa revelar lo tenÃa en la punta de sus labios, pero no podÃa, no sabÃa traducirlo a palabras.
—Veamos —insistió el subjefe de Seguridad—. ¿El señor Lenormand está realmente muerto, por tanto?
—No.
—¿Vive?
—No.
—Entonces, no comprendo… Veamos…, ¿y esas ropas? ¿Esa levita?