Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —Por consiguiente, y a fin de cuentas, la lucha es entre él y yo. Y para sostener esta lucha, es decir, para descubrir y realizar el asunto Kesselbach, me encuentro aprisionado, mientras él está libre, es desconocido e inaccesible y dispone de dos triunfos que yo creÃa tener en poder mÃo: Pedro Leduc y el viejo Steinweg… En una palabra, que él tiene a su alcance el objetivo, después de haberme alejado a mà de él definitivamente.
Nueva pausa meditativa y luego nuevo monólogo:
—La situación no es brillante. Por un lado, todo; por el otro, nada. Frente a mÃ, un hombre que posee mi fuerza, que incluso es más fuerte que yo, puesto que él no tiene los escrúpulos que a mà me entorpecen. Y para atacarle no dispongo de armas.
Repitió varias veces estas últimas palabras, maquinalmente; luego se calló y, apoyando la frente entre sus manos, permaneció pensativo largo tiempo.
—Entre, señor director —dijo Lupin, viendo que se abrÃa la puerta.
—Entonces, ¿me esperaba usted?
—¿Acaso no le escribà a usted, señor director, rogándole que viniese? Pues bien: no he dudado ni un segundo que el carcelero le llevarÃa mi carta. Tan poco lo he dudado, que sólo escribà en el sobre las iniciales de usted, S. B., y su edad, cuarenta y dos.