Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —Le ruego, señor director, que no crea que trato de asombrarle con mis pequeñas ingeniosidades de sociedad. Lo único que quisiera es mostrarle que usted tiene que habérselas con un… cliente de un carácter un poco… especial… y decirle que no deberá sorprenderse si me hago culpable de ciertas infracciones a las reglas ordinarias de su establecimiento.
El director ya se habÃa repuesto de su sorpresa y declaró con firmeza:
—Estoy dispuesto a creer que usted se ajustará a esas reglas y que no me obligará a adoptar medidas rigurosas…
—Que le desagradarÃan, ¿no es asÃ, señor director? Es, precisamente, eso lo que yo quisiera evitarle, demostrándole por adelantado que no me impedirán obrar a mi antojo y comunicarme por escrito con mis amigos; defender en el exterior los importantes intereses que me están confiados; escribir en los periódicos que están sujetos a mi inspiración, y proseguir la realización de mis proyectos, y, a fin de cuentas, preparar mi evasión.
—¡Su evasión!
Lupin se echó a reÃr con buen talante.
—Reflexione, señor director… Mi única excusa para estar en la cárcel es el lograr salir de ella.
El argumento no pareció bastarle al señor Borély, quien, a su vez, se esforzó por sonreÃr y dijo: