Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 Llegaron al pasillo interior del primer piso. Lupin deslizó en la mano de uno de los hermanos una minúscula bolita de papel.
El señor Formerie tuvo una frase feliz cuando Lupin penetró en su despacho en compañÃa del subjefe.
—¡Ah, helo aquÃ! No dudaba que un dÃa u otro le echarÃamos mano a usted.
—Yo tampoco lo dudaba, señor juez de instrucción —replicó Lupin—. Y me alegro de que sea a usted a quien el Destino haya designado para hacer justicia al hombre honrado que soy yo.
«Se está burlando de mû, pensó el señor Formerie.
Y con el mismo tono irónico, respondió:
—El hombre honrado que es usted, señor, tendrá que explicarme, por el momento, en relación a trescientos cuarenta y cuatro delitos de robo con escalo, hurto, estafa, falsificación, chantaje, ocultación, etcétera. ¡Trescientos cuarenta y cuatro!
—¡Cómo! ¿No es más que eso? —exclamó Lupin—. Me siento verdaderamente avergonzado.
—El hombre honrado que es usted tendrá que explicarse hoy sobre el asesinato del señor Altenheim.
—¡Vaya! Eso es ya algo nuevo. ¿Acaso esa idea es de usted, señor juez de instrucción?
—Exactamente.