Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —Muy grave. En realidad está usted realizando grandes progresos, señor Formerie.
—La posición en la cual ha sido usted sorprendido no deja lugar a ninguna duda.
—A ninguna, pero, de todos modos, me permitiría hacerle a usted esta pregunta: ¿De qué clase de herida murió Altenheim?
—De una herida en la garganta hecha con un cuchillo.
—¿Y dónde está ese cuchillo?
—No lo hemos encontrado.
—¿Y cómo es posible que no lo hayan encontrado, siendo yo el asesino, puesto que fui sorprendido al mismo lado del hombre a quien yo, según ustedes, he matado?
—Y, según usted, ¿quién es el asesino?
—No es ningún otro que el mismo que degolló al señor Kesselbach, a Chapman, etcétera. La naturaleza de la herida es prueba suficiente.
—¿Y por dónde cree usted que escapó el asesino?
—Por una trampa que usted puede descubrir en el propio salón donde se produjo la tragedia.
El señor Formerie mostró una expresión de agudo interés.
—¿Y cómo es que usted no siguió tan saludable ejemplo?