Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —¡Lupin jefe de Seguridad! ¡No! Todo lo que usted quiera, pero eso no… Todo tiene un lÃmite… Yo soy una buena persona… Pero de todos modos… Veamos, aquà entre nosotros…, ¿cuál es la razón de esta nueva mentira? Confieso que no veo muy claro.
Lupin lo miró maliciosamente. A pesar de todo cuanto sabÃa sobre el señor Formerie, no era capaz de imaginarse un grado semejante de fatuidad y ceguera. La doble personalidad del prÃncipe Sernine ya no constituÃa a estas horas motivo de incredulidad para nadie. Sólo para el señor Formerie…
Lupin se volvió hacia el subjefe, que escuchaba con la boca entreabierta.
—Mi querido Weber, el ascenso de usted me parece que se encuentra comprometido por entero. Porque, en fin, si el señor Lenormand no soy yo, entonces es que aquél existe… Y si existe, yo no dudo que el señor Formerie, valiéndose de todos sus talentos, no acabe por descubrirlo… En cuyo caso…
—Lo descubriremos, señor Lupin —exclamó el juez de instrucción—. Yo me encargo de ello, y confieso que el careo entre usted y él no va a constituir una cosa banal.
El juez tamborileaba con los dedos sobre la mesa.