Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 El señor Weber se encogió nuevamente de hombros, y sin tomar en cuenta la impertinencia de Lupin, dijo:
—Tengo cosas más urgentes que hacer…
—Señor subjefe de Seguridad, nada hay más urgente que eso. Si usted se retrasa en hacerlo, todos mis planes habrán naufragado. El viejo Steinweg ya no hablará jamás.
—¿Por qué?
Porque habrá muerto de hambre, si en el plazo de un dÃa, a lo sumo dos, no le lleva usted de comer.
* * *
—Eso es muy grave… Muy grave… —murmuró el señor Formerie después de reflexionar por unos momentos—. Desgraciadamente…
Sonrió.
—Desgraciadamente —añadió—, la revelación de usted tiene un gran defecto.
—¿Cuál?
—Que todo eso, señor Lupin, no constituye más que una enorme fantasÃa… ¿Qué quiere usted? Yo comienzo a conocer ya sus supercherÃas, y cuanto más oscuras me parecen, más desconfÃo.
—Idiota —gruñó Lupin.
El señor Formerie se levantó, y dijo: