Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —Evidentemente que lo sé, puesto que ayer le di cita al señor Formerie en el veintinueve de la villa Dupont, a las diez en punto. Cuando Lupin dice una cosa, ésta se cumple. He aquà la prueba de ello…
Desde la calle de Pergolése las precauciones extraordinarias de la PolicÃa excitaron la alegrÃa del prisionero. Las calles estaban atiborradas de agentes. En cuanto a la villa Dupont, esta calle se hallaba pura y simplemente cerrada a la circulación.
—Un verdadero estado de sitio —comentó con sarcasmo Lupin—. Weber, distribuirás de parte mÃa un luis a cada uno de esos pobres tipos a quienes has molestado sin necesidad alguna. De todos modos, qué miedo tenéis. Un poco más y me habrÃais puesto las esposas.
—Yo no esperaba más que cumplir tus deseos —respondió Weber.
—Al diablo, amigo mÃo. Hay que igualar la partida entre nosotros. Piensa que hoy no eres más que un trescientos.
Con las manos encadenadas, bajó del coche celular delante del pórtico de la residencia y seguidamente lo condujeron a una estancia donde se encontraba el señor Formerie. Los agentes salieron. Se quedó solamente el señor Weber.