Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 Al cabo de un instante dijo:
—Weber, haz que aparten la cama.
La cama fue apartada.
—Y ahora que quiten todas las cortinas de esta alcoba.
Quitaron las cortinas.
Se produjo un largo silencio. Se hubiera dicho que se estaba desarrollando uno de esos experimentos de hipnotismo a los que se asiste con una ironÃa mezclada de angustia, con el miedo oscuro a las cosas misteriosas que puedan producirse. Quizá iban a asistir a la aparición de un moribundo surgiendo del espacio, traÃdo allà por el poder de sortilegio irresistible de un mago. Quizá iban a ver…
—Ya está —dijo Lupin.
—¡Cómo, ya! —exclamó el señor Formerie.
—¿Cree usted, entonces, señor juez de instrucción, que yo no pienso en nada allá en mi celda y que me hice conducir aquà sin tener ya algunas ideas precisas sobre la cuestión?
—¿Y entonces? —dijo el señor Weber.
—Manda a uno de tus hombres al tablero de los timbres eléctricos. Debe estar colocado por el lado de las cocinas.
Uno de los agentes se alejó.