Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —Y ahora apoya el dedo sobre el botón del timbre que se encuentra aquÃ, en la alcoba, a la altura de la cama… Muy bien… Aprieta más fuerte… No lo quites… Ya basta, asÃ… Y ahora vuelve a llamar al individuo que mandaste abajo.
Un minuto después volvió a subir el agente.
—Muy bien, artista. ¿Has oÃdo el timbre?
—No.
—¿Se ha desprendido del tablero uno de los números?
—No.
—Perfecto. No me habÃa equivocado —dijo Lupin—. Weber, ten la bondad de desatornillar este timbre, que, cual tú ves, es falso… Eso… Comienza por hacer girar la campanita de porcelana que rodea al botón… Perfecto… Y ahora, ¿qué es lo que ves?
—Una especie de auricular —replicó el señor Weber—. Se dirÃa que es la extremidad de un tubo.
—InclÃnate… Aplica tu boca a ese tubo, como si fuera un portavoz.
—Ya está.
—Y ahora llama… Llama: «¡Steinweg!… ¡Hola, Steinweg!». No hay necesidad de gritar… Basta con hablar… ¿Qué?
—Nadie responde.
—¿Estás seguro? Escucha… ¿Nadie responde?
—No.