Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —Usted comprenderá perfectamente que yo no permanecà inactivo, y que mi primera preocupación cuando me hicieron esas revelaciones fue el ir a Veldenz e informarme por mà mismo en las aldeas vecinas. Y entonces me enteré que por dos veces el castillo habÃa sido invadido por una docena de hombres llegados de BerlÃn y que habÃan sido acreditados ante los regentes.
—¿Y entonces?
—Pues que no encontraron nada, por cuanto después de esa época ya no se ha vuelto a permitir la visita al castillo.
—Pero ¿qué es lo que impide el entrar all�
—Una guarnición de cincuenta soldados que velan allà dÃa y noche.
—¿Soldados del gran ducado?
—No, soldados destacados allÃ, pero pertenecientes a la guardia personal del emperador.
Se escucharon voces en el pasillo, y alguien llamó de nuevo a la puerta, dirigiéndose a voces al jefe de los carceleros.
—Está durmiendo, señor director —replicó Lupin, quien reconoció la voz del señor Borély.
—Abra, le ordeno que abra.
—Imposible. La cerradura está obstruida. El único consejo que puedo darle a usted es que haga un corte todo alrededor de esa cerradura.
—Abra.