Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —Pero ¿y el otro? —preguntó el señor Borély, precipitándose sobre el jefe de los carceleros.
—Está solamente dormido, señor director. Se sentÃa muy cansado y entonces le concedà unos momentos de reposo. Intercedo en su favor. Me sentirÃa desolado si este pobre hombre…
—Basta de bromas —interrumpió el señor Borély con violencia.
—Y luego, dirigiéndose a los hombres que le acompañaban, añadió:
—Que le lleven a su celda… como primera medida. En cuanto a este visitante…
Lupin no logró saber más sobre las intenciones del señor Borély en relación con el viejo Steinweg. Pero para él, ésta era una cuestión absolutamente insignificante. Llevaba a su celda solitaria problemas de un interés extraordinario, más importantes que la suerte que pudiera caberle al anciano. PoseÃa ya el secreto del señor Kesselbach.