Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 No olvidemos que en esa época se hallaba planteada la crisis de Marruecos, y que una chispa significaba la conflagración.
Por tanto, todos esperaban con ansiedad, aunque no supieran con exactitud qué era lo que esperaban. Porque, en suma, si el detective salía vencedor del duelo, si encontraba las cartas, ¿quién lo sabría? ¿Qué prueba se tendría de su triunfo?
En el fondo se tenían depositadas las esperanzas en Lupin y en su conocido hábito de tomar al público como testigo de sus actos. ¿Qué haría Lupin? ¿Cómo podría éste conjurar el espantoso peligro que le amenazaba? ¿Tenía siquiera conocimiento de él?
Entre los cuatro muros de su celda, el detenido número 14 se planteaba a sí mismo, más o menos, esas mismas preguntas, y no era una vana curiosidad lo que le estimulaba a ello, sino una inquietud real, una angustia que se mantenía viva en todo momento.