Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 Llegó el médico. El emperador le señaló a Isilda. Luego, dirigiéndose a Waldemar, dijo:
—Que todos tus hombres se pongan en campaña…, que registren la casa…, mandad telegramas a las estaciones de la frontera…
Se acercó a Lupin.
—¿Cuánto tiempo necesita usted para conseguir las cartas?
—Un mes, señor.
—Bien; Waldemar os esperará aquÃ. Tendrá instrucciones mÃas y plenos poderes para concederos lo que deseéis.
—Lo que yo quiero, señor, es la libertad.
—Está usted libre.
Lupin le vio alejarse, y dijo entre dientes:
—Primero, la libertad…, y luego, cuando te haya entregado tus cartas, ¡oh, majestad!, un apretón de manos…, perfectamente…, un apretón de manos entre un emperador y un ladrón…, para demostrarte que te equivocas en mostrarte asqueado conmigo. Porque, en suma, ésa es demasiada soberbia. Ahà está un señor por quien yo abandono mi alojamiento en el Palacio de la Santé, a quien yo presto servicio, y que se permite ciertos aires de… Si alguna vez yo vuelvo a echarle la mano a tal cliente…