Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 Afuera llovÃa. La joven entregó su paraguas al criado y balbució:
—Tenga la bondad de abrirlo y ponerlo en algún lado…
Y la joven penetró a través de la puerta sin detenerse.
«Pobre amigo mÃo —se dijo Lupin, marchándose—. Con ésta más, ya son sacudidas bastantes para un individuo nervioso y sensible como tú. Cuida de tu corazón, si no… Bueno, se te están humedeciendo los ojos. Mala señal, señor Lupin, estás envejeciendo».
Dio una palmada en el hombro a un joven que cruzaba la calzada de Muette y se dirigÃa a la calle de Vignes. El joven se detuvo, y después de unos segundos dijo:
—Perdóneme, señor, pero no tengo el honor…, me parece…
—Le parece a usted mal, mi querido señor Leduc, o bien es que su memoria está muy debilitada. Recuerde usted Versalles…, el pequeño cuarto en el hotel Los Tres Emperadores…
—¡Usted!
El joven habÃa dado un salto atrás, mostrando espanto.