Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —¿Y si se trata de Lupin?
—Tres mil.
—¡Ah!, si pudiéramos cazar a ése.
Unos tras otros abandonaron todos la cochera.
Pero Lupin todavÃa oyó estas palabras del Chamarilero:
—He aquà el plan de ataque. Nos dividiremos en tres grupos. La señal será un silbido, y entonces, cada uno avanzará…
Rápidamente, Lupin salió de su escondrijo, bajó por la escala, rodeó el pabellón sin entrar en él y volvió a saltar por encima de la verja a la calle.
«El Chamarilero tiene razón, la cosa va a estar caliente… ¡Ah!, es mi piel lo que ellos quieren conseguir. Una prima por Lupin. Canallas».
Volvió a pasar por delante del fielato y saltó dentro de un automóvil de alquiler.
—A la calle Raynouard.
Luego hizo detener el taxi a trescientos pasos de la calle de Vignes, y caminó hasta el ángulo que formaban las dos calles.
Con gran estupor, comprobó que Doudeville no estaba allÃ.
«¡Qué extraño! —se dijo Lupin—. Y, sin embargo, ya pasa de la medianoche… Este asunto me parece sospechoso».