Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —¿Y los guardianes que hay all� ¿Los dos sujetos que ha puesto allà Lupin?
—Tanto peor para ellos. Nosotros somos siete. No les quedará más que callarse.
—¿Y a la Kesselbach?
—Primero se le aplicará la mordaza, luego la cuerda, y después la traeremos aquÃ… Mira, la tenderemos sobre ese viejo canapé. Y, finalmente, esperaremos las órdenes.
—¿Está bien pagado este trabajo?
—Ante todo nos apoderaremos de las joyas de la Kesselbach.
—SÃ, si tenemos éxito en eso, pero yo hablo de cosas seguras.
—Recibiremos por adelantado tres billetes de cien francos para cada uno de nosotros. Y después el doble.
—¿Tienes el dinero?
—SÃ.
—Tanto mejor. Podrá decirse todo lo que se quiera, pero ello no impide que, por lo que respecta al pago, no hay dos como ese tipo.
Y en voz baja, al extremo de que Lupin apenas pudo oÃrlo, añadió:
—Escucha, Chamarilero: si nos vemos obligados a manejar el cuchillo, ¿hay alguna prima?
—La misma de siempre. Dos mil.