Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 Mándeme inmediatamente a los dos guardas… y a todos mis hombres…, los espero en el Gran Hotel. No tema nada.
—¡Rayos y truenos!…, y usted lo creyó. Pero ¿y sus criados?
—Se han marchado.
Se acercó a la ventana. Afuera vio llegar a tres hombres viniendo del otro extremo del jardÃn.
Por la ventana de la habitación vecina, que daba a la calle, vio a otros dos hombres en el exterior.
Inmediatamente pensó en Diosdado, el Mofletudo y, sobre todo, en Luis Malreich, que debÃa estar rondando por aquellos lugares.
—¡Diablos! —murmuró—. Empiezo a creer que estoy perdido.