Arsenio Lupin - 813
Arsenio Lupin - 813 —¿Si no, qué?
—Todo habrá acabado.
La anciana se calló, pálida y temblorosa. Volvió a resurgir en ella todo su antiguo afecto por aquel a quien habÃa amamantado antaño y que, a pesar de todo, todavÃa continuaba siendo, para ella, «su pequeño». Preguntó:
—¿Y qué harás de ella?
—Viajaremos… Contigo, si quieres acompañarnos…
—Pero tú olvidas… Tú olvidas…
—¿Qué?
—Tú pasado…
—Ella lo olvidará también. Ella comprenderá que yo ya no soy eso…, lo que era… y que ya no puedo serlo más.
—Entonces, verdaderamente, lo que tú quieres es que ella comparta tu vida, la vida de Lupin.
—La vida del hombre que yo seré, del hombre que trabajará para que ella sea feliz, para que ella se case según sus gustos. Nos instalaremos en cualquier rincón del mundo. Lucharemos juntos, el uno cerca del otro. Y bien sabes de lo que soy capaz…
Ella repitió lentamente, con los ojos fijos en Lupin:
—Entonces, verdaderamente, tú quieres que ella comparta la vida de Lupin.