Arsenio Lupin, caballero ladron
Arsenio Lupin, caballero ladron Firmó, mascullando algo. Luego tomó la carta, esperó a que el cartero hubiese desaparecido en la vuelta del camino y después de haber caminado algunos pasos de arriba abajo se apoyó contra el parapeto del puente y rasgó el sobre. Éste contenía una hoja de papel cuadriculado llevando como encabezado este manuscrito: «Prisión de la Santé, París». Luego miró la firma: Arsenio Lupin. Estupefacto, leyó:
Señor barón:
En la galería que une sus dos salones existe un cuadro de Felipe Champaigne de excelente manufactura y que me agrada sobremanera. Vuestros Rubens son también de mi agrado, así como el más pequeño de sus Watteau. En el salón de la derecha anoto el aparador de Luis XIII, los tapices de Beauvais, el velador estilo Imperio firmado por Jacob y el armario Renacimiento. En el de la izquierda, toda la vitrina de las joyas y de las miniaturas.
Por esta vez yo me conformaría con esos objetos, que creo son fáciles de pasar y transferir. Por consiguiente, le ruego los haga embalar en forma conveniente y expedirlos a mi nombre (a porte pagado) a la estación ferroviaria de Batignolles, antes de las ocho… pues de no ser así yo mismo haré proceder a su traslado durante la noche del miércoles 27 al jueves 28 de septiembre. Y cual es justo, no me conformaré con objetos que no sean los indicados.