Arsenio Lupin, caballero ladron
Arsenio Lupin, caballero ladron —Vamos —dijo después—; estamos perdiendo nuestro tiempo. No es en cinco minutos que se resuelven los problemas planteados por Arsenio Lupin. Pero, ¡caray! Juro que lo atraparé otra vez. Ha ganado la segunda partida, pero a mà me corresponderá la definitiva.
Aquel mismo dÃa el barón de Cahorn presentó una denuncia por robo contra Arsenio Lupin, ¡que estaba detenido en la Santé!
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Dicha denuncia el barón la lamentó después con frecuencia, cuando vio el castillo de Malaquis invadido por los gendarmes, el fiscal, el juez de instrucción, los periodistas y todos los curiosos que siempre se mezclan allà donde jamás debieran estar presentes.
El suceso apasionaba a la opinión pública, pues, además de producirse en circunstancias tan extrañas, el nombre de Arsenio Lupin excitaba a tal punto la imaginación, que las historias más fantásticas llenaban las columnas de los periódicos y eran objeto de aceptación entre el público.