Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes —Pues bien: ahora sólo me queda por descubrir por qué las tres aventuras han tenido su desenlace en el número 25 de la calle Clapeyron, en el 134 de la avenida Henri-Martin y entre los muros del castillo de Crozon. Todo el asunto está ahÃ. Lo demás sólo son burlas y charadas para niños. ¿No es ésa su opinión?
—Asà es.
—En ese caso, señor Lupin, ¿hago mal en repetir que dentro de diez dÃas mi tarea estará terminada?
—No. Dentro de diez dÃas conocerá usted la verdad.
—Y usted será detenido.
—No.
—¿No?
—Para que yo sea detenido es preciso un concurso de circunstancias tan inverosÃmiles, una serie de suertes adversas tan pasmosas, que no admito esa eventualidad.
—Lo que no pueden las circunstancias ni las suertes adversas, lo podrán la voluntad y la obstinación de un hombre, señor Lupin.
—Si la voluntad y la obstinación de otro hombre no oponen a ese designio un obstáculo invencible, señor Sholmes.
—No hay obstáculo invencible, señor Lupin.