Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes Corrió a su despacho para buscar la caja de sobres entre los cuales habÃa deslizado el preciado billete, y en la misma puerta se paró en seco, vacilando de nuevo y con el corazón encogido: la caja de sobres no estaba allÃ, y, cosa terrible, ¡se dio cuenta súbitamente de que hacÃa semanas que no se encontraba allÃ! ¡Durante ese tiempo no la veÃa ante él a las horas en que corregÃa las tareas de sus alumnos!
Un ruido de pasos sobre la grava del jardÃn… Llamó:
—¡Suzanne!… ¡Suzanne!
La muchacha llegaba de la calle. Subió precipitadamente. El profesor tartamudeó con voz estrangulada:
—Suzanne… la caja… la caja de sobres…
—¿Cuál?
—La del Louvre… que traje el jueves… y que estaba en la esquina de esta mesa.
—Pero recuérdalo, papá… La colocamos juntos…
—La tarde…, ya sabes, la vÃspera del dÃa…
—Pero ¿dónde?… Responde… Me estás matando…
—En el secrétaire.
—¿En el secrétaire que robaron?
—SÃ.
—¿En el secrétaire que robaron?