Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes Tal vez en aquel momento corrió Wilson un peligro más terrible que durante su lucha con Sholmes en el macizo de arbustos. El detective sintió un deseo feroz de estrangularlo. Dominándose, bosquejó una mueca que querÃa ser una sonrisa, y dijo:
—Perfecto, perfecto… Excelente trabajo que nos hace avanzar mucho. ¿Ha ejercitado en otros puntos su admirable espÃritu analÃtico y de observación?
—No, me interrumpà ahÃ.
—¡Qué lástima! El principio prometÃa. Pero, puesto que es asÃ, ya no tenemos otra cosa que hacer que marcharnos.
—¿Marcharnos? ¿Cómo?
—Según el modo corriente de las personas decentes que se van: por la puerta.
—Está cerrada.
—La abrirán.
—¿Quiénes?
—SÃrvase llamar a esos dos policÃas que deambulan por la avenida.
—Pero…
—Pero ¿qué?
—Es demasiado humillante… ¿Qué dirán cuando sepan que usted, Herlock Sholmes, y yo, Wilson, hemos sido prisioneros de Arsenio Lupin?