Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes —¿Qué quiere usted, amigo mÃo? Se reirán hasta que les duela el estómago —respondió Herlock con voz seca y rostro contraÃdo—. No obstante, no podemos permanecer toda la vida en esta casa.
—¿Y no intenta usted nada…?
—Nada.
—Sin embargo, el individuo que nos ha facilitado la cesta de provisiones no ha atravesado el jardÃn ni a su llegada ni a su partida. Existe, pues, otra salida. Busquémosla, y no tendremos necesidad de recurrir a los policÃas.
—Muy bien razonado. Sólo olvida usted que esa salida la ha estado buscando la PolicÃa durante seis meses y que yo mismo, mientras usted dormÃa, he recorrido el chalé de arriba abajo. ¡Ah, mi buen Wilson, Arsenio Lupin es caza a la que no estamos acostumbrados! No deja nada a sus espaldas…
… A las once, Herlock Sholmes y Wilson fueron liberados… y conducidos al puesto de PolicÃa más cercano, en donde el comisario, después de haberlos interrogado severamente, los dejó marchar con una afectación de respeto verdaderamente exasperante.
—Estoy desolado, señores, por lo que les ha sucedido. Van a tener una triste opinión de la hospitalidad francesa. ¡Dios mÃo, qué noche habrán pasado! ¡Ah, este Lupin no tiene ninguna consideración!