Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes Arsenio Lupin, que, por esta vez, se ha contentado con darles una pequeña lección, les suplica que no le obliguen a emplear métodos más graves.
—¡Bah! —exclamó Herlock Sholmes, arrugando el periódico—. ¡TonterÃas! Es el único reproche que le dirijo a Lupin…, demasiado infantilismo… La galerÃa representa mucho para él… ¡En este hombre hay mucho de pilludo!
—AsÃ, pues, Herlock, ¿continuamos con la misma calma?
—Siempre con la misma calma —replicó Sholmes con acento en el que asomaba la más espantosa cólera—. ¿Para qué irritarme? Estoy completamente seguro de que seré yo quien diga la última palabra.