Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes Se interrumpió bruscamente: soltó el brazo, lo cual causó tal dolor a Wilson que el infortunado se desmayó de nuevo… y, golpeándose la frente, dijo:
—Wilson, tengo una idea… ¿Por casualidad…? —No se movÃa, con los ojos fijos, y balbucÃa trocitos de frases—: Pues sÃ, es eso. Todo se explicarÃa… Se busca lejos lo que está al lado de uno… ¡Caramba! Ya sabÃa yo que no habÃa más que reflexionar… ¡Ah, mi buen Wilson, creo que vas a ponerte contento!…
Y dejando a su compañero tumbado, se lanzó a la calle y corrió hasta el número 25.
Encima y a la derecha de la puerta estaba inscrito en una piedra lo siguiente: Destange, arquitecto, 1875.
En el 23, la misma inscripción.
Hasta ahÃ, todo natural. Pero en la avenida Henri-Martin, ¿qué leerÃa?
Pasaba un coche.
—Cochero, a la avenida Henri-Martin, número 134, y al galope.
De pie en el coche, fustigaba al caballo, ofrecÃa propinas al cochero. Más deprisa… ¡TodavÃa más deprisa!
¡Qué angustia al dar la vuelta a la esquina de la calle de la Pompe! ¿SerÃa un atisbo de la verdad lo que habÃa entrevisto?
En una de las piedras del hotel estaban grabadas las mismas palabras: Destange, arquitecto, 1874.