Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes —¡Ah! —exclamó—. Esto me ha hecho mucho bien. TenÃa los nervios de punta… Excelente tarea… —Pero al ver a Wilson apoyado contra la pared, dijo—: ¿Qué le pasa, viejo amigo? Está usted muy pálido.
El viejo compañero mostró su brazo, que pendÃa inerte, y balbució:
—No sé qué me pasa…, pero me duele el brazo.
—¿Le duele el brazo? ¿Mucho?
—SÃ, sÃ… El brazo derecho.
A pesar de todos sus esfuerzos, no lograba moverlo. Herlock lo palpó, suavemente primero, luego de forma más brusca, «para ver —dijo— el grado exacto de dolor». El grado exacto de dolor fue tan elevado que, muy inquieto, entraron en una farmacia próxima, en la que Wilson se desmayó.
El farmacéutico y sus dependientes se dieron prisa. Comprobaron que el brazo estaba roto, e inmediatamente todo fue cuestión de cirujano, de operación y de sanatorio. Mientras esperaban desnudaron al paciente, que sacudido por el sufrimiento se puso a lanzar alaridos.
—Bien…, bien…, perfecto —decÃa Sholmes, que se habÃa encargado de sostenerle el brazo—. Un poco de paciencia, hombre… Dentro de cinco o seis semanas todo habrá pasado… Pero ¡me las pagarán esos bribones! Ya verá… Y sobre todo, él… Porque ha sido el tal Lupin quien ha dado el golpe… ¡Ah, le juro a usted que si…!