Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes Fue, pues, introducido en una inmensa habitación, en forma de rotonda, que ocupaba una de las alas del chalé, y cuyas paredes estaban cubiertas de estanterÃas llenas de libros. El arquitecto le dijo:
—¿Es usted el señor Stickmann?
—SÃ, señor.
—Mi secretario me anuncia que está enfermo y que lo envÃa para que continúe la confección del catálogo general de los libros, que él habÃa empezado bajo mi dirección, muy especialmente el catálogo de los libros alemanes. ¿Está usted acostumbrado a esta clase de trabajos?
—SÃ, señor; una gran costumbre —respondió el señor Stickmann con fuerte acento tudesco.
Ante tales afirmaciones, el acuerdo fue concluido, y el señor Stickmann, sin demorarse más, se puso a trabajar con su nuevo jefe.
Herlock Sholmes estaba dentro.