Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes —Lo cual significa que yo actúo solo y que iba a emprender la lucha solo.
—Entonces, no tengo nada que temer, puesto que está usted en mis manos.
—Usted no tiene nada que temer mientras yo esté en sus manos.
—Es decir, que usted no permanecerá en ellas mucho tiempo.
Arsenio Lupin se acercó más al inglés y, poniéndole con sumo cuidado la mano en el hombro, le dijo:
—Escuche, señor: no estoy de humor para discutir y, desgraciadamente para usted, usted no se halla en condiciones de hacerme fracasar. AsÃ, pues, terminemos de una vez.
—Terminemos.
—Usted va a darme su palabra de honor de que no intentará escaparse de este barco antes de hallarse en aguas inglesas.
—Yo le doy mi palabra de honor de que intentaré por todos los medios escaparme —respondió Sholmes, indomable.
—¡Caramba! Sin embargo, usted sabe que yo no tengo más que pronunciar una palabra para reducirlo a la impotencia. Todos estos hombres me obedecen ciegamente. A una señal mÃa, le pondrán la cadena al cuello…
—Las cadenas se rompen.