Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes —… y lo arrojarán por encima de la borda, a diez millas de la costa.
—Sé nadar.
—Bien respondido —exclamó Lupin, riendo—. ¡Dios me perdone, estaba colérico! Perdóneme, maestro y… concluyamos. ¿Admite usted que yo busque los medios necesarios para mi seguridad y la de mis amigos?
—Todos los medios. Pero son inútiles.
—De acuerdo. Sin embargo, usted no me odiará porque los tome.
—Es su deber.
—¡Vamos!
Lupin abrió la puerta y llamó al capitán y a dos marineros. Éstos cogieron al inglés y, después de registrarlo, le amarraron las piernas y lo sujetaron a la litera del capitán.
—¡Está bien! —ordenó Lupin—. Verdaderamente es por culpa de su obstinación, señor, y por la gravedad excepcional de las circunstancias, que yo me atrevo a permitirme…
Los marineros se retiraron. Lupin dijo al capitán: