Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes —Capitán, un hombre de la tripulación permanecerá aquà a disposición del señor Sholmes, y usted mismo le hará compañÃa siempre que sea posible. Que se tengan con él todas las consideraciones. No es un prisionero, sino mi invitado. ¿Qué hora es en su reloj, capitán?
—Las dos y cinco.
Lupin consultó su reloj, luego otro colgado de la pared de la cabina.
—¿Las dos y cinco?… Estamos de acuerdo. ¿Cuánto tiempo precisa usted para ir a Southampton?
—Nueve horas, sin apresurarme.
—Tardará usted once. Es preciso que no toque usted tierra antes de que zarpe el paquebote que abandona Southampton a medianoche y que llega a El Havre a las ocho de la mañana. Comprende usted lo que quiero decir, ¿verdad, capitán? Repito: como serÃa peligrosÃsimo para todos nosotros que el señor regresase a Francia en ese paquebote, tiene usted que llegar a Southampton después de la una de la madrugada.
—Comprendido.
—¡Hasta la vista, maestro! ¡El año que viene en este mundo o en el otro!
—¡Hasta mañana!