Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes —¿No pusieron ustedes a nadie al corriente de su carta?
—A nadie —contestó el barón—. Fue una idea que tuvimos la otra noche en la mesa.
—¿Delante de los criados?
—No estaban más que nuestras dos hijas. Aunque… No… Sophie y Henriette no estaban ya en la mesa, ¿verdad, Suzanne?
La señora d’Imblevalle reflexionó, y afirmó:
—En efecto, habÃan ido a reunirse con la señorita.
—¿Señorita? —interrogó Sholmes.
—El aya, señorita Alice Demun.
—¿Esa señorita no cena con ustedes?
—No. Le sirven aparte, en su habitación.
Wilson tuvo una idea.
—La carta escrita a mi amigo Herlock Sholmes fue echada al correo.
—Naturalmente.
—¿Quién la llevó?
—Dominique, mi mayordomo desde hace veinte años —respondió el barón—. Toda investigación por ese lado serÃa tiempo perdido.
—Jamás se pierde el tiempo cuando se investiga —dijo Wilson sentenciosamente.
Habiendo terminado la primera investigación, Sholmes solicitó permiso para retirarse.