Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes —No explico nada, señor. Comparo dos hechos que no tienen entre sà más que cierta relación aparente. Los juzgo aisladamente y busco el lazo que los une.
Su convencimiento parecÃa tan profundo, sus maneras de actuar fundadas sobre motivos tan poderosos que el barón se inclinó:
—Bien. Avisaremos al comisario…
—¡De ninguna manera! —exclamó rápidamente el inglés—. ¡De ninguna manera! Considero que no debo dirigirme a esa gente hasta que los necesite.
—No obstante, los disparos…
—¡No importa!
—¿Su amigo?
—Mi amigo sólo está herido… Consiga que el doctor calle. Yo respondo de todo lo referente a la Justicia.
Transcurrieron dos dÃas, vacÃos de incidentes, pero en los que Sholmes prosiguió su tarea con cuidado minucioso y un amor propio exasperado por el recuerdo de esa audaz agresión, efectuada bajo sus ojos, a pesar de su presencia y sin que hubiese podido impedirla. Infatigable, registró el jardÃn y el chalé, se entrevistó con los criados y permaneció largo rato en la cocina y en el establo. Aunque no recogió ningún indicio que aclarara nada, no perdÃa el ánimo.