Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes —¿Cómo que por qué? Me ve reaparecer ante usted, como un fantasma, después de haber asistido a mi hundimiento en el Sena, y por orgullo, por un milagroso orgullo que yo calificarÃa de completamente británico, no hace un movimiento de estupor ni pronuncia una palabra de sorpresa… Palabra que es admirable, y repito: ¡bravo!
—No es admirable. Por su manera de caer del bote, me di perfecta cuenta de que caÃa por su gusto y que no habÃa sido alcanzado por el disparo del sargento.
—¿Y se marchó usted sin saber qué serÃa de mÃ?
—¿Qué serÃa de usted? Lo sabÃa. Quinientas personas ocupaban las dos orillas del rÃo a lo largo de un kilómetro. En cuanto escapase de la muerte, su captura era segura.
—Sin embargo, aquà me tiene.
—Señor Lupin, existen dos hombres en el mundo de los que nada puede extrañarme: el primero, yo; el segundo, usted.
La paz estaba firmada.