Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes El conde previno al comisario de Amiens, el cual abrió una investigación y, discretamente, organizó la más activa vigilancia para que el cónsul no pudiese vender ni expedir el anillo.
Los policías rodearon día y noche el castillo.
Molestos por todo este ruido, impotentes para conseguir la prueba evidente de culpabilidad que habría justificado su acusación, los señores de Crozon solicitaron que se les enviara desde París un agente de la Sûreté capaz de desenredar los hilos de la madeja. Mandaron a Ganimard.
Durante cuatro días, el viejo inspector registró, investigó, se paseó por el parque, sostuvo largas conferencias con la criada, con el chófer, con los jardineros, con los empleados de la oficina de Correos vecina; visitó las habitaciones que ocupaban el matrimonio Bleichen, los primos de Ancelle y la señora de Real. Y una mañana desapareció sin despedirse de sus anfitriones.
Pero una semana más tarde, recibían este telegrama:
Les ruego que acudan mañana viernes, a las cinco de la tarde, al Té Japonés, calle Boissy d’Anglas.
GANIMARD