Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes —Existe… sin existir. He aquà todo el asunto expuesto en breves palabras. Hace tres dÃas, al leer el periódico que yo acostumbro a hojear diariamente, vi a la cabeza de una lista de extranjeros que se alojaban en el hotel Beaurivage, de Trouville, el nombre de la señora de Real. Comprenderán ustedes que aquella misma tarde me encontraba en Trouville interrogando al administrador del Beaurivage. Según los informes y ciertos indicios que recogÃ, esta señora de Real era la persona que yo buscaba; pero habÃa abandonado el hotel, dejando su dirección de ParÃs: calle de Colisée, número 3. Anteayer me presenté en dicha dirección y me enteré de que no existÃa la tal señora de Real, sino simplemente una mujer apellidada Real, que vivÃa en el segundo piso y que ejercÃa el oficio de corredor de brillantes, ausentándose frecuentemente. Ayer llamé a su puerta y ofrecà a la señora Real, con nombre falso, mis servicios como intermediario de personas en situación de comprar piedras de valor. Hoy nos hemos dado cita aquà para nuestro primer negocio.
—¿Cómo? ¿La espera usted?
—A las cinco y media.
—¿Y está usted seguro…?
—¿Que se trata de la señora de Real, del castillo de Crozon? Tengo pruebas irrefutables. Pero escuchen… La señal de Folefant.