Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes HabÃa sonado un silbido. Ganimard se levantó de su asiento rápidamente.
—No hay tiempo que perder. Señor y señora de Crozon, sÃrvanse pasar al salón de al lado. Usted también, señor de Hautrec… y usted, señor Gerbois… La puerta permanecerá abierta y, a la primera señal, les pediré que intervengan. Esténse quietos, por favor.
—¿Y si llegan otras personas? —observó el señor Dudouis.
—No. Este establecimiento es nuevo, y el dueño, que es amigo mÃo, no dejará subir a nadie…, excepto a la Dama Rubia.
—¿Qué dice usted?… ¿La Dama Rubia?
—La Dama Rubia en persona, jefe; la cómplice y amiga de Arsenio Lupin, la misteriosa Dama Rubia, contra la que tengo pruebas contundentes; pero contra la que quiero, además, y en presencia de usted, reunir los testimonios de todos aquellos a quienes ha robado.
Se asomó a la ventana.
—Se acerca… entra. No hay medio de que se escape ya… Folefant y Dienzy vigilan la puerta… ¡La Dama Rubia ya es nuestra, jefe!
Casi inmediatamente una mujer se detenÃa en el umbral, alta, delgada, con el rostro muy pálido y los cabellos de un rubio violento.