Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes —Significa, señora —exclamó Ganimard con gran prosopopeya—, que la Dama Rubia, amiga y cómplice de Arsenio Lupin, no es otra que usted.
Empujó la puerta del salón vecino, se lanzó contra el señor Gerbois, lo agarró por los hombros y lo llevó a presencia de la señora Real.
—Señor Gerbois, ¿reconoce usted a la persona que raptó a su hija y que vio en casa del abogado Detinan?
—No.
Hubo como una conmoción, cuyo choque recibieron todos. Ganimard se tambaleó.
—He reflexionado bien. La señora es rubia como la Dama Rubia… pálida como ella… pero no se le parece en nada.
—No puede creer… Tal error es inadmisible… Señor de Hautrec, ¿reconoce usted a Antoinette Bréhat?
—Vi a Antoinette Bréhat en casa de mi tÃo… Esta señora no es ella.
—Y la señora tampoco es la señora de Real —afirmó el conde de Crozon.
Fue el golpe de gracia. Ganimard quedó aturdido y no habló más, con la cabeza baja y la mirada huidiza. De todas sus especulaciones no quedaba nada. El edificio se desmoronaba.
El señor Dudouis se levantó.