Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes —Usted nos perdonará, señora. Existe una lamentable confusión, que le ruego olvide. Pero lo que no comprendo bien es su turbación…, su extraña actitud desde que se encuentra aquÃ.
—Señor, tenÃa miedo. Hay más de cien mil francos en joyas dentro de este bolso, y las maneras de su amigo no eran muy tranquilizadoras…
—Pero ¿sus continuas ausencias…?
—¿No lo exige mi oficio?
El señor Dudouis no pudo responder. Se volvió a su subordinado:
—Ha tomado usted sus informes con una ligereza deplorable, Ganimard, y hace un instante se ha conducido con la señora de la forma más lamentable y torpe. Irá usted a mi despacho a darme explicaciones de todo esto.
La entrevista habÃa terminado, y el jefe de la Sûreté se disponÃa a partir cuando ocurrió un hecho verdaderamente desconcertante. La señora Real se acercó al inspector y le dijo:
—Espero que sea usted el señor Ganimard. ¿Me equivoco?
—No.