Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes —Mire: ¡todo está en el peligro! ¡En la sensación ininterrumpida del peligro! Respirarlo como el aire; sentirlo alrededor de uno, soplando, rugiendo, espiando, acercándose… Y en medio de la tempestad, permanecer tranquilo…, ¡sin moverse!… Si no, está uno perdido… Sólo existe una sensación que supere a ésa: la del chófer durante una carrera automovilÃstica. Pero esa carrera dura una mañana, ¡y mi carrera dura toda la vida!
—¡Qué lirismo! —exclamé—. ¿Y va usted a hacerme creer que no tiene un motivo particular de excitación?
Sonrió.
—¡Vaya! —dijo—. Es usted un buen psicólogo. En efecto, existe otra cosa.
Se llenó un vaso con agua fresca, lo bebió, y me dijo:
—¿Ha leÃdo hoy Le Temps?
—No.
—Herlock Sholmes ha atravesado el Canal de la Mancha esta tarde y ha llegado alrededor de las seis.
—¡Diablos! ¿Y para qué?
—Un viaje que le ofrecen los Crozon, el sobrino de Hautrec y ese Gerbois. Se han encontrado en la estación del Norte, y de allà han ido todos a reunirse con Ganimard. En este momento están deliberando los seis.